domingo, 8 de noviembre de 2015

La clase de pintura



Hoy quiero compartir con vosotro@s este pequeño poema
 

Un océano amarillo de suaves olas
mecidas por la manos invisibles de la brisa.
Un hombre cabalga haciendo surfing
sobre sus alpargatas de campesino.
Al fondo, como contrapunto,
rebaños de nubes se alzan en el azul del horizonte
y entre medias, una boscosa colina
intenta teñir de oscuro el  luminoso atardecer
interponiéndose como una sombra de  discordia
entre dos amantes imprescindibles: trigo y sol,
con sus colores primarios azul y amarillo,
y en su conjunción, la verde amalgama de los dos.
¡Dios impartiendo clase de pintura!