martes, 24 de junio de 2008

A las víctimas anónimas de Nanysex

Hay veces que la realidad, por desgracia se impone a la ficción. Hoy es uno de esos días. Al oír la noticia sobre el juicio he sentido una mezcla de rabia e impotencia. Se me ha caído el alma a los pies al pensar en esos niños. Me preocupa lo que han sufrido y lo seguramente les queda todavía por sufrir. ¿Algún día conseguirán reponerse? Este poema es un pequeño homenaje que les rindo, ya que está fuera de mi alcance hacer nada más por ellos.

Vas creciendo alto y fuerte y juegas con tus amigos
A juegos, que a veces, ellos no entienden.
Tus mejillas se arrebolan con frecuencia
Y te devoran pensamientos oscuros
Que ni tú mismo alcanzas a comprender.
Tus ojos preciosos a veces se pierden
En un vacío que no tiene fondo,
Y, a pesar de que con frecuencia ríes
Con tu linda boquita de labios sonrosados
Y dientes perfectos y blanquísimos,
Tus ojos son dos pozos de inmensa tristeza
Que lloran en silencio y sin lágrimas,
Para un niño, el peor de los llantos posibles.
Víctima sin nombre de Nanysex y sus secuaces,
Monstruos indescriptibles, como otros tantos anónimos
Que pueblan las peores pesadillas de los padres.
Las heridas físicas casi siempre se restañan
Pero en lo profundo del corazón tienes un desgarro
Que ni el más hábil de los cirujanos podría suturar.
Pero tú tienes que ser más fuerte que él, que ellos.
No permitas que arruinen tu vida.
No te pido que olvides –es imposible-
Ni que perdones –no se lo merecen-.
Sólo te pido que continúes con tu vida,
Que seas capaz de volver a confiar
En tantos y tantos hombres “que son,
En el buen sentido de la palabra buenos”.
Tú te mereces una vida plena y tus padres,
Que a buen seguro han vertido mil lágrimas
Por cada una de las tuyas, lo necesitan.
Así que no olvides, no perdones, pero tampoco
Vivas anclado en el rencor ni el resentimiento
Porque tu infelicidad sería una humillación mayor
Que cualquiera de las que ya te hayan infringido.
Por eso sigue con tu vida y sé feliz,
No sólo a pesar de ellos, sino precisamente contra ellos.
Esa y no otra ha de ser tu venganza y tu victoria.
Autora: Avelina Chinchilla Rodríguez

sábado, 21 de junio de 2008

Resurrección


Esta negra noche me ha durado años.
El abismo en el que estaba sumida era tan profundo
Y la oscuridad que me rodeaba tan aterradora…
Pero la luz, al fin, se ha ido abriendo camino
A manotazos, zarpazo a zarpazo
Hasta que ha logrado prevalecer
Sobre la negrura infinita que me atenazaba.
Mi cuerpo maltrecho y agotado
Por fin se está recomponiendo célula por célula
En buen orden y concierto
Y el hálito de la vida ha vuelto a habitar en mí.
Cuando algún día, espero que lejano,
Sienta llegar mi hora y que la muerte me acecha
Será la visita de una vieja conocida
Porque yo ya he estado muerta.
Autora: Avelina Chinchilla Rodríguez

sábado, 14 de junio de 2008

El cauce de la vida

Es un cauce la vida que no vierte
Sus rumores en mares de regazo;

Cada río tiene
Su curso natural. Como la vida.
Jesús Gabaldón Víllora








Busco a la joven que fui
Y no la hallo.
Me miro en el espejo
Y no me reconozco.
La vida me ha erosionado
-acaso las duras rocas
¿no terminan convertidas en arena con el tiempo?-.
Sí, tiempo... Todo es cuestión de tiempo.
Se vive la vida que no se quiere, como no se quiere,
Se vive contra la propia vida, se vive hacia la muerte,
Y en ese devenir se pierde
-oh trágica alquimia-
La esencia del propio ser
Erosionada por la inclemencia de la vida.
La vida nos lleva por su cauce
Y no podemos parar,
No existe la marcha atrás,
tampoco podemos cambiar de cauce.
Nos lleva le corriente y sólo podemos
Seguir, seguir, seguir siempre hacia adelante.
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Autora: Avelina Chinchilla Rodríguez